La práctica regular de ejercicios, junto con una dieta saludable, es esencial para mantener la buena salud, el bienestar físico y emocional; además de prevenir el desarrollo de enfermedades no transmisibles.

Todos los días se pueden realizar una serie de estiramientos básicos de cuello, brazos y piernas; con una duración mínima de 10 segundos cada una, y con el acompañamiento de una buena selección de canciones para hacer más ameno y distendido el periodo de ejercicios.

Se debe trabajar la zona media del cuerpo que cumplen la función de estabilidad y movilidad del tronco para evitar lesiones en esa zona; se puede trabajar con ejercicios como plancha, puente 30 segundos y abdominales 3 series de 10 repeticiones.

Luego, para no perder la funcionalidad del cuerpo, se pueden sumar una serie de sentadillas, flexiones de brazo, peso muerto con el palo de escoba, entre otros.

Por último, y no menos importante, es indispensable mantener entrenado el aparato cardiovascular con ejercicios aeróbicos como marcha (correr) en el lugar, tocar el glúteo con el talón mientras corres en el lugar, subir y bajar escaleras, saltos con la cuerda en el lugar; cerrando el ciclo nuevamente con estiramientos para la vuelta a la calma.

Esta práctica debe ir acompañada con una hidratación correcta 2 a 3 litros de agua todos los días. Reforzar el sistema inmune con el consumo de 5 porciones de frutas y verduras al día, preferentemente de distintos colores. Es importante también disminuir la sal en la preparación de los alimentos y evitar consumir productos ultraprocesados, bebidas alcohólicas, bebidas azucaradas (gaseosas), y tabaco.

La aplicación de estos ejes es indispensable para combatir enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres, enfermedades respiratorias y las metabólicas como el sobrepeso, obesidad y diabetes; sumando al aporte de beneficios psico-emocionales.