En las primeras décadas del 1900, la entonces llamada Villa Encarnación vivía una época de esplendor y auge económico. Las corrientes migratorias causadas por las Guerras Mundiales atrajeron a cientos de ciudadanos y ciudadanas provenientes de Europa y Asia que pronto se arraigaron a la ciudad, propiciándose así un inmenso intercambio cultural que enriqueció social y económicamente a la población local.

La primera edición de los hoy conocidos como Carnavales o Corsos Encarnacenos se realizó en el año 1916, fuertemente influenciada por las costumbres carnestolendas europeas. Este primer desfile tuvo lugar frente al edificio de Aduanas, ubicado entonces en la actual calle céntrica Mariscal José Félix Estigarribia, en la zona de la entonces Villa Baja.

En sus primeras ediciones, estos carnavales tenían un formato de marcha y estaban integrados principalmente por hombres. Con el correr de los años, la celebración se desplazó a la Villa Alta y las mujeres comenzaron a integrarse a los desfiles.

Eran denominados “corsos florales”, y durante tres días se celebraba con papel picado, serpentinas, máscaras y trajes coloridos.También podían verse lujosas carrozas estiradas por caballos enjabelgados para la ocasión.

Estas celebraciones fueron suspendidas en 1922 debido a la guerra civil que aconteció ese año. Poco tiempo después, el 20 de septiembre de 1926, un ciclón destruyó buena parte de la ciudad, alargando así la interrupción de los carnavales, los cuales retornaron en el año 1928. Fueron nuevamente interrumpidos durante la Guerra del Chaco, y luego continuaron realizándose hasta hoy.

En la década del 50, aparecieron las primeras comparsas de clubes, acompañadas por sus respectivas figuras destacadas. El desfile tenía una clara impronta familiar, y participaban jóvenes de muchas familias encarnacenas.

El 26 de febrero de 1973 se conformó la Comisión de Arte y Cultura de la Municipalidad. Allí comenzó la modernización de los corsos, evolucionando hasta el espectáculo de primer nivel que podemos apreciar hoy.

Luego de cambiar de sede en varias ocasiones, en el año 1994 se inauguró el primer Sambódromo de la ciudad, ubicado en la Avenida Gaspar Rodríguez de Francia. Los corsos se convirtieron en uno de los principales atractivos turísticos de Encarnación, y en uno de los espectáculos carnestolendos más importantes de la región. Miles de turistas comenzaron a llegar cada año para disfrutar de los desfiles, la música y la belleza de trajes y carrozas.

En el año 2012, finalmente se cumplió el sueño de tener un sambódromo exclusivo para la realización de los carnavales. Ubicado en el predio del Centro Cívico, sobre la avenida costanera República del Paraguay, este sambódromo es el tercero más grande del mundo, antecedido por el de Río de Janeiro y el de San Paulo, Brasil. Tiene 440 metros de longitud y 12,50 metros de ancho. Cuenta con zonas de graderías, palcos, camarotes y todas las comodidades necesarias. Su capacidad de 11.000 personas se ve cubierta año a año en cada nueva edición de los corsos.

Actualmente, gracias a su espectacularidad y convocatoria, Encarnación es ampliamente reconocida como la Capital del Carnaval paraguayo.

 

Fuente: Encarnación, más de un siglo bailando en Carnaval. Ensayo de Julio Sotelo.

http://www.portalguarani.com/3038_julio_sotelo/22239_encarnacion_mas_de_un_siglo_bailando_en_carnaval__investigacion_de_julio_sotelo.html

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